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URUGUAY – VIRGEN DE LAS FLORES

Virgen de las FloresCENTENARIO DE LA LLEGADA DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LAS FLORES A LA FLORESTA    1916 – 17 DE CapturaDICIEMBRE – 2016

A las puertas de la Navidad, hoy fijamos la mirada en María, Virgen y Madre, signo del amor de Dios, que por el Espíritu Santo, envía  a su hijo entre nosotros. En este Santuario dedicado a ella, celebramos hoy, con la presencia de nuestro Obispo Alberto, el centenario de la llegada de la imagen de la Virgen de las Flores a La Floresta.

Gracias a la singular devoción que le profesó siempre Don Antonio Bersanino a la Virgen, y luego por la mediación del Doctor Miguel Perea, fundador de La Floresta y de nuestro querido Santo Don Orione es que tenemos aquí, desde hace 100 años, esta imagen que nos recuerda los muchos momentos en los que hemos recurrido a ella pidiéndole su intercesión.

Por eso hoy toda la Familia Orionita de Uruguay peregrina y se reúne para recordar y dar gracias por esta presencia centenaria.

La Virgen de las Flores en América del Sur. El culto a la Virgen de las Flores que parecía circunscripto a los límites de una pequeña ciudad del Piemonte pasó las barreras locales difundiéndose primeramente en el Emilia por la piedad de algunos piacentinos; después en el África Central, por el celo de los misioneros de la Consolata y finalmente en América del Sur, cerca de la ciudad de Montevideo, por obra de Antonio Bersanino ayudado por su piadosa esposa Margarita Arteggiano con el fin de extender su devoción en nuestra Patria.

El 17 de diciembre de 1916 cerca de un millar de peregrinos se organizó desde la Estación del ferrocarril  uruguayo distante cuatro kilómetros de la playa y del punto donde se levanta la Capilla; la misma está construida sobre una pintoresca barranca a doce metros sobre el nivel del mar.

Ondas de confraternidad templadas en el yunque de la fe, cruzan y continuarán cruzando la gran distancia que separa nuestra patria de aquel hermoso rincón de Italia que se llama Brá, desde donde la Reina de las Flores se ha dignado tendernos su mirada para hacernos partícipes de sus gracias infinitas.